Cerca de 300 presos que se encuentran en la cárcel Modelo de la capital del Departamento de Santander permanecen enfermos ante la pésima calidad de vida que llevan por el hacinamiento a que están sometidos.
La denuncia fue hecha por Dilmar Ortiz, Defensor Regional del Pueblo en este Departamento, quien de paso señaló que “actualmente la cárcel tiene en sus seis pabellones 2 mil 700 presos, cuando el lugar fue construido para 800, lo cual es un atentado contra los derechos de los condenados”.
SITUACIÓN INFRAHUMANA
De acuerdo con el informe oficial, los internos de la cárcel Modelo de Bucaramanga duermen en colchones viejos y antihigiénicos tirados en el piso con mínimas medidas de higiene, lo que les complica el estado de salud.
Las medidas de salubridad son inexistentes en el penal donde un alto número de presos duermen en los baños, los pasillos y las zonas de restaurantes y esparcimiento, debido a que la capacidad de los seis pabellones destinados como dormitorios, está copada.
Mientras la insalubridad es reinante en la cárcel de Bucaramanga, se espera el fallo de una Acción de Tutela que busca la reubicación de internos en un sitio más amplio donde puedan tener un tratamiento psicológico adecuado a cada una de sus conductas.
MOLE DE CEMENTO ABANDONADA
Mientras los internos están en la obligación de soportar el abandono del Estado, en la misma cárcel del Distrito Judicial de Bucaramanga fue derribado uno de los pabellones (pabellón 7) y levantada una mole de cemento en donde irían a ser reubicados los internos que utilizaban el pabellón derribado, sin embargo, luego de construido hace más de año y medio el nuevo bloque, éste no ha sido puesto al servicio al igual que unas modernas garitas levantadas alrededor del centro penitenciario.
Al parecer esas construcciones, hacen parte de unos supuestos contratos irregulares firmados por la Dirección Nacional del INPEC hace varios años y que están en investigación. Mientras el proceso investigativo permanece ‘estancado’, las nuevas construcciones en la cárcel Modelo de la capital santandereana se han convertido en ‘elefantes blancos’ y los internos, por no tener donde dormir, soportan enfermedades que podrían llevarlos a la muerte ante la poca atención prestada por el Gobierno nacional. |