Nuevo Presidente para un país en las mismas
 
 

Colombia eligió a Juan Manuel Santos Calderón como su nuevo Presidente, para el periodo 2010-2014. Su escogencia y el discurso dado al término del proceso, en la noche del 20 de junio, pone a pensar a más de un colombiano sobre el cumplimiento de su palabra como primer Mandatario de un país en conflicto, con una alta tasa de desocupación debido a un creciente desempleo; un país lleno de dificultades en lo político-administrativo, donde una buena cantidad de sus 'altos' dirigentes, representados en Representantes a la Cámara y Senadores, amigos del actual Gobierno, están presos por vínculos con grupos paramilitares.

Las promesas hechas por Santos Calderón a lo largo de su campaña y en su discurso de proclamación como nuevo Presidente, no deja de causar pesimismo, si se tiene en cuenta que a lo largo de su presencia como Ministro de Defensa, la mentira fue el pan de cada día hacia los colombianos.

Nadie cree en el anuncio hecho sobre su trabajo para disminuir el índice de desempleo y menos para la disminución de la pobreza, en un país donde sólo unas pocas familias, entre ellas la del nuevo Presidente, son las propietarias de las grandes riquezas, mientras que más de 80 por ciento vive en la pobreza, la miseria y la indigencia.

Esas mismas promesas las hizo el hoy Presidente Álvaro Uribe dentro de sus cien puntos de campaña durante su primer intento para llegar a la Casa de Bolívar; hoy cuando sale del cargo, después de ocho años, Colombia es más pobre, sus comunidades son más escasas en lo económico, la distribución de la riqueza sigue igual y, no hubo programas serios para erradicar ese flagelo. Al contrario: Las familias más ricas de este país fueron beneficiadas desde el Ministerio de Agricultura con el Programa 'Agro Ingreso Seguro', diseñado para apoyar a los minifundistas, pero que terminó en manos de los grandes agricultores amigos del Presidente y su Ministro de Agricultura.

En fecha reciente, Fedesarrollo, la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes y la Fundación Pondo formularon la pregunta: ¿Cuáles son los dos problemas más críticos que enfrentará Colombia en materia económica en los próximos diez años?

El resultado destaca que, es la preocupación de los colombianos la situación fiscal de la Nación con temas conexos como el problema pensional o la sostenibilidad de la deuda pública y la situación de las finanzas del Estado. En segundo lugar está la distribución del ingreso, la pobreza y la exclusión social; en tercer lugar, se ubican la recuperación del crecimiento y desempleo, mientras que también se esboza la resolución del conflicto interno como uno de los problemas más graves del país.

Todos esos temas que no fueron tocados, o tocados muy por encima por el actual Gobierno de Uribe, son quizá los de mayor relieve y a los que debe entrar a atacar el nuevo Gobierno, sin embargo la desilución es alta entre los colombianos que observan que, el electo Presidente Santos Calderón, es la seguidilla de su antecesor Uribe Vélez y que lo que más le interesa al nuevo Gobernante es seguir con la cosecha de triunfos ante la guerrilla, a través de la llamada 'Seguridad Democrática' con lo que desestimará la problemática social.

Entre esos problemas sociales está el desplazamiento forzado, provocado por los actores ilegales del conflicto interno que vive el país; el actual Gobierno trató de manera tangencial esta situación pero no buscó soluciones de fondo para evitar que los paramilitares sacaran al campesino de sus tierras para apoderarse de ellas, en las que hoy se cultivan grandes plantaciones de palma de aceite, para lo que el Gobierno entregó multimillonarias sumas de dinero. Hoy los desplazados hacen parte de los cordones de miseria de las grandes ciudades colombianas, pero a esa problemática el Gobierno de Uribe Vélez no le dio una solución definitiva y, tal como están las cosas, el nuevo Gobierno seguirá por la misma línea.

Por eso, la elección como Presidente, de Juna Manuel Santos Calderón, es lo mismo de lo mismo. No habrá profundidad a las soluciones sociales, mientras que los ricos continuarán con el apoyo gubernamental para llenar aún más sus alforjas, los pobres seguirán en casas de cartón y trabajarán en la informalidad. Colombia, por la politiquería y la corrupción, se merece los Gobernantes que elige.