“La chalupa es un tipo de embarcación pequeña, que puede ser propulsada a vela, a remo, a motor. También se conocen como chalupas a las embarcaciones utilizadas en formaciones de agua dulce de México y Colombia. Originalmente estas chalupas eran pequeñas embarcaciones alargadas de hasta 9 metros de largo propulsadas por remos, pero con la llegada de los motores de combustión esto ha cambiado y actualmente utilizan motores tanto fuera como dentro de borda”. (Wikipedia)
Por muchos años, las chalupas o embarcaciones menores, fueron los únicos medios de transporte de pasajeros entre dos o varios puertos en el Magdalena Medio de los Departamentos de Caldas, Antioquia, Boyacá, Santander, Bolívar, Cesar y Magdalena, incluso del Atlántico.
En comienzo las canoas (embarcaciones alargadas de madera) cumplían esa labor; eran dos sus tripulantes: El marinero que iba en la proa (adelante) con una vara y era el encargado de anunciar los obstáculos que se presentaban en el río (basura, bancos de arena, troncos de madera, etc.); luego llegaron al país, pequeñas embarcaciones hechas de aluminio propulsadas por motores fuera de borda alimentados con gasolina. Hoy las chalupas están construidas con fibra de vidrio, más livianas y más rápidas, algunas son propulsadas hasta por dos y tres motores fuera de borda con capacidad hasta de 20 pasajeros sentados con la comodidad requerida; poseen una caparazón que evita que sus ocupantes reciban el canicular sol que suele presentarse en los ríos en época de verano o la lluvia que se registra en invierno.
Con estas embarcaciones, durante el siglo pasado emergieron, en los puertos más importantes del recorrido, empresas dedicadas al transporte de pasajeros por el río Magdalena, desde Honda hasta Barranquilla. Dichas empresas daban trabajo a una buena cantidad de colombianos que en comienzo se dedicaban a la pesca artesanal pero con la presencia de tales embarcaciones, se empeñaron a aprender su manejo para prestar el servicio de transporte fluvial.
SE ACABA EL 'CAMELLO'
Sin embargo, con el correr de la modernización vial, los chaluperos han sentido un fuerte remezón en su economía; en algunos sectores como Barrancabermeja, las empresas de transporte fluvial con pequeñas embarcaciones han sufrido un fuerte revés con la construcción del puente que une a los Municipios de Yondó en Antioquia con Barrancabermeja en Santander. Hoy, quienes antes utilizaban la chalupa para cruzar el Magdalena, prefieren hacerlo a través del puente; incluso Ecopetrol, empresa que tenía contratos con las pequeñas embarcaciones para el transporte de sus trabajadores desde Barrancabermeja a sus campos de exploración y explotación en Yondó (Casabe) y viceversa, ha decidido acabar con esa contratación y transportar a sus trabajadores ‘vía puente’.
Igual situación se presenta en otros lugares donde eran utilizadas las chalupas. Sostienen quienes conocen la vida intrínseca del río, que a este medio de transporte le quedan poco tiempo de vida, por lo menos entre Barrancabermeja y Municipios aledaños como Puerto Berrío (Antioquia), Puerto Wilches (Santander) y gamarra (Cesar), pues aún quedan recorridos que solo se pueden hacer vía fluvial como los que llevan desde el puerto petrolero hasta San Pablo y Cantagallo, en la zona sur del Departamento de Bolívar.
No descartan aún la posibilidad de acabar por ahora con el transporte fluvial pequeño entre Gamarra (Cesar) y Municipios de la Costa Atlántica, entre ellos Magangué y Calamar (Bolívar) y El Banco (Magdalena), incluso Barranquilla.
Llegará el momento que las chalupas y sus tripulantes serán “cosas del pasado”, un transporte arcaico, ‘viejo’ y harán parte de leyendas e historias que se escuchan y escucharán en el Magdalena Medio, el corazón económico de Colombia, pero que como paradoja, es una de las regiones más pobres y abandonadas de los Gobiernos de turno, llámense nacionales o departamentales |